Toda acción que realiza una persona afecta a la sociedad circundante, no siempre se está conciente de ello y, por falta de análisis de las consecuencias muchas veces se termina obteniendo resultados contrarios a los esperados, para luego terminar atribuyendo a estos fenómenos sociales al azar como origen cuando, en realidad son resultado de las decisiones tomadas. Esto sucede en gran medida por la complejidad propia de nuestra sociedad.
Las consecuencias indirectas de acciones sobre la sociedad no son fáciles de determinar y mucho menos cuando se está en posición de afectar a una gran cantidad de personas, como es el caso de gerentes de empresas,
autoridades gubernamentales asesores científicos etc. Pero ésta dificultad no les quita en primer lugar la responsabilidad de medir y hasta cierto punto predecir las consecuencias de sus decisiones, tal como hace un arquitecto al construir un edificio o un ingeniero al construir un puente crean modelos, y los usan para preveer el comportamiento de sus creaciones frente a terremotos o incendios, así también debería aplicarse el conocimiento científico a las políticas y proyectos de impacto social ya que los efectos de una decisión errónea en posiciones de poder pueden afectar gran cantidad de personas, más de la que pudiera afectar un edificio mal construido o un puente mal calculado.
Entonces surge la pregunta: ¿Realmente se es capaz de medir el éxito de una política?
Varias ramas del conocimiento han tratado de lidiar con el tema de la evaluación del éxito de una política o proyecto en distintos sistemas sociales, como la sociología, que ve a la sociedad entera como objeto de su estudio; la gerencia pública, que estudia la administración de jurisdicciones geopolíticas para el bienestar de su población; la gerencia privada, que estudia la administración de la empresa; La teoría general de sistemas, que abstrae a sistema social su objeto de estudio. Mas lamentablemente, ninguna asume las expectativas teleleológicas que fija la filosofía para el objeto social, tergiversando reiteradamente el objetivo de la sociedad a: “la acumulación y distribución de capital” cuando es un principio filosófico aceptado el que el objetivo de la sociedad es brindar las condiciones adecuadas para que el hombre logre sus propios objetivos (de los cuales hablaré mas adelante). Esta dissociación es la causante de la gran mayoría de los problemas que enfrenta la sociedad, es un fenómeno al que yo llamo Desarrollo antisocial.