Hace algunos días asistí a una ponencia en la que cierta doctora en derecho explicaba el tema de los derechos humanos, su origen y naturaleza. En ella, la doctorísima venida de la madre patria, nos describió lo que, para el derecho, es el concepto de igualdad y su relación con el concepto de justicia. Decía la doctora que una corriente de pensamiento se dirigía hacia el derecho del ser humano ha tener igualdad de oportunidades, lo que nos lleva a la justicia absoluta, es decir, “la justicia de tratar a todos por igual”. Mientras que la otra corriente aboga por la igualdad de condiciones, es decir, “tratar cada quien distinto para compensar las diferencias”, que es de donde surge aquella frase “a cada quien según sus necesidades” y de allí (la doctora nos comentaba) provenía el término “Discriminación Positiva” que, por casualidad, resulta ser una de las piedras fundamentales en las que se basa el derecho mundial.
Esta afirmación me chocó sobremanera, y más aun cuando vi que todos en el auditorio tomaban estas afirmaciones de manera natural (como pueden estar de acuerdo con esto!). Y uds. dirán ajá si, eso ha sido así desde siempre, que tiene de malo?. La línea de pensamiento para refutar esto parte desde otro punto, veamos:
Existen ciertos actos que en toda situación son condenables, cierto? aquellos actos que por principios los consideramos como “no éticos” como por ejemplo el asesinato, la violación, el hurto, etc. Éstos actos son rechazados por esa parte de nosotros que llamamos “conciencia” independientemente de nuestra cultura, origen, o raza. Y nótese que es la conciencia de lo que estoy hablando, por lo que para justificar el hecho de que existen personas cometen estos actos respondo que son, ya sea “inconcientes” de los resultados, es decir no saben que lo que están haciendo es negativo, o bien son “irresponsables”, es decir sabiendo que se hace mal, la persona se escuda en circunstancias ajenas para ceder su responsabilidad.
“El principio siempre ha existido, sólo que no estábamos conscientes de ello, cuando lo adoptamos, se convierte en un valor. Aún hay principios que desconocemos”.
Entonces actos contrarios a estos principios son negativos “siempre”, no existe tal cosa como un “asesinato positivo” o una “violación positiva” verdad?. Entoces porque habria de existir una “discriminación positiva”?. La discriminación por credo, raza, sexualidad o cualquier otra condición, cuando es positiva?
A mi parecer:
“no existe tal cosa como una discriminación positiva“
No sólo como acto contrario al principio, sino como acto no factible, o por lo menos ya no mas…
Por que? pues simplemente porque la discriminación se realiza al categorizar al ser humano asignándole etiquetas: “blanco, negro, alto, bajo, pobre, rico, educado, iletrado”. y tratando de forma distina a cada persona según los valores que tomen este conjunto de etiquetas. Un sistema bastante eficiente, hay que aceptarlo, nos ha traído hasta donde estamos pero, estamos contentos ahora con ser un conjunto de etiquetas? no estamos conscientes ahora que somos mucho mas que eso? no estamos conscientes de que cada uno de nosotros es único?
Se hace necesario una nueva manera de ver las cosas, una nueva manera de diseñar la sociedad en la que vivimos para que se adecue a la nueva consciencia, un modelo que considere la absoluta igualdad de la condición humana (nadie es mas humano que nadie, yo no soy mas humano que tú) , la aceptación de la innegable unicidad del individuo, la obsolecencia de la etiqueta, el fin de la discriminación.
Por supuesto, es muchísimo más complejo tratar con seres humanos que con grupos, no es lo mismo ver un cliente a ver un ser humano al otro lado del mostrador, no es lo mismo ver a “los empleados” que ver los seres humanos que comparten tu vida laboral. Sin embargo, es posible.
Es posible ver al ser humano en cada persona que tratas, es posible ver al ser humano en cada persona que se ve afectada por nuestras decisiones, es posible simplemente no poner etiquetas, es posible no discriminar.
Pero debe empezar desde nosotros, abrazando el principio en nuestro corazón para así, convertirlo en un Valor Humano.
